«Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su modo». El célebre comienzo de Ana Karénina, la inmortal obra de León Tolstói, parece cada vez menos cierto si tenemos en cuenta la gran cantidad de clanes disfuncionales que pueblan el cine y la televisión de las últimas décadas. En gran parte de ellos se repiten algunos lugares comunes.

Pablo Trapero, autor de como Carancho o Elefante blanco, se une al grupo con Sus hijos, adaptación de la novela El extravagante señor Dyer, escrito por David Gilbert. Con un guion escrito junto a la actriz y directora Sarah Polley, la película nos cuenta la historia de un célebre y huraño escritor que vive recluído en un caserón con la una compañía de su hijo menor y una suerte de sirvienta. Presintiendo su pronto fallecimiento, decide llamar al resto de sus vástagos para contarles un secreto que lleva décadas ocultando y que explicaría la separación del novelista con parte de su progenie.

En su debut en inglés, el cineasta argentino nos regala otro filme sobre parentelas infelices, aunque en esta ocasión se distancie un tanto de la estupenda El clan. Aquí nos encontramos lejos del mundo criminal de aquella y de su evidente lectura política para sumergirnos en un drama más o menos convencional sobre rencillas y celos artísticos entre padres e hijos acerca del extraño de un padre poco cariñoso con parte de ellos. No obstante, la famosa revelación que explicaría su comportamiento resulta casi de ciencia-ficción y acaba desbaratando un tanto la típica cinta sobre reproches paternofiliales.

El resultado es una película más sobre los mismos temas de siempre con un punto extravagante que, sin embargo, no acaba apartándose de una cinta de lo convencional. Por si fuera poco, el filme se muestra un repetitivo una vez se ha desvelado el peculiar misterio y logra que el espectador se muestre incrédulo con muchas de las situaciones que se plasman en pantalla.

No obstante, el largometraje no fracasa totalmente por las buenas actuaciones de un maravilloso elenco de actores británicos. Bill Nighy borda el papel de viejo escritor atormentado y borrachuzo, mientras que Imelda Staunton brilla como esa mujer divorciada que empieza a comprender lo que ha ocurrido en parte de su existencia después de la famosa revelación de su antiguo marido. Ellos son lo más destacable de una obra que pretende más de lo que acaba consiguiendo.

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