El director Jonathan Etzler, el autor de Bad Apples, se ganó el prestigio internacional con Get Ready With Me, un corto donde se abordaban algunos de los temas que su ópera prima en el largometraje para el cine trata en mayor profundidad y que fue merecedor del premio para los estudiantes de la Academia de Cine de Hollywood, la misma que otorga los ansiados Óscar. Allí nos mostraba la difícil relación entre un profesor y una alumna adolescente que presentaba en clase un filme sobre cómo suicidarse. La difícil situación de los docentes, el problema de no encajar en el grupo, la escasa atención de las familias a sus hijos menores o el éxito a cualquier precio eran algunos de los asuntos que plantaba una pequeña cinta que dejó huella en aquellos que la vieron.
Muchos de estos temas se repiten en Bad Apples, que cuenta con un guion del británico Jess O’Kane. Aquí nos encontramos con una maestra que tiene problemas con un niño que se comporta de mala manera y acaba rechazado por el resto de la clase. Sin embargo, ante la llegada de la inspección, la docente acaba secuestrando al muchacho para evitar una mala calificación de su trabajo. A partir de entonces todo mejorará para la protagonista y el resto de sus alumnos que siguen en clase.
Los autores de la película nos muestran con un humor corrosivo un sistema educativo que deja a un lado a todos aquellos que no se adaptan a él y que parece solamente preocupado por lograr el éxito a pesar de dejar en la estacada a todos aquellos que fracasan, ya sean los propios profesores o los chicos con problemas.
Etzler y O’Kane reflejan una sociedad, representada por las familias del pueblo donde tiene lugar la acción, sumamente egoísta y solamente preocupada por los logros sin que se tenga muy en cuenta los métodos que se utilizan para conseguirlos. A todo ello hay que añadir la irresponsabilidad de los padres que no se preocupan demasiado de la crianza de los hijos, unos pequeños que aprenden lo peor de sus mayores y un sistema educativo más interesado en obtener galardones que en formar ciudadanos.
Etlzer saca partido de una estupenda Saoirse Ronan, que evoluciona desde la posición de profesora comprometida a la de una persona preocupada únicamente por su bienestar, así como de un grupo de actores infantiles que se alejan de los mohínes habituales en los intérpretes de su edad.
Quizá se le pueda reprochar algunos problemas de ritmo y un giro poco verosímil en su último tercio, pero Bad Apples demuestra que estamos ante un director que quiere que sus obras sean algo más que un simple pasatiempo. Habrá que seguirle la pista.






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