Se entiende perfectamente qué ha visto la española Isabel Coixet en el libro Tres cuencos: Rituales para un año en crisis, escrito por Michela Murgia, para adaptarlo en largometraje titulado Tres adioses. El filme, escrito por la cineasta catalana y el guionista italiano Enrique Audenino, reúne elementos muy queridos por la autora: el particular duelo que una persona pasa después de separse de su pareja, que ya estaba presente en la temprana Cosas que nunca te dije, y la preparación de un individuo ante la inminente llega de su fallecimiento, un tema sobre el que reflexionaba Mi vida sin mí. Todo ello, como casi siempre en la autora de La librería, desde un punto de vista femenino.
Así nos encontramos con Sara, una profesora de Educación Física, que pasa por una particular crisis vital cuando Antonio, su pareja, decide separarse de ella. Durante ese tiempo, mientras intenta recuperarse le comunicarán que padece una enfermedad mortal. A la vez, empieza a intimar con un profesor que trabaja en el mismo centro que ella.
Coixet cuenta con su habitual sensibilidad el vaivén emocional de esta mujer de mediana edad. Hay comprensión hacia una persona que, pese a sus errores, se encuentra en varias encrucijadas vitales. Alba Rohrwachwer, la encargada de encarnar a la protagonista, sabe interiorizar el desasosiego de Sara sin recurrir a desmelenes interpretativos. Lo mismo se puede decir de los actores que se ponen en la piel de sus parejas: un sobrio Elio Germano, como un chef también algo desnortado, y el español Francesco Carril, simpático y sensible en el papel de un docente enamorado de su moribunda compañera.
Quizá haya reprocharle a Coixet que, por momentos, la película parezca estancarse y sea algo reiterativa. Por otra parte, la cineasta tampoco acaba de desembarazarse de ese tono de videoclip o anuncio publicitario que en ocasiones adquieren las imágenes de sus filmes, especialmente cuando les acompaña alguna canción pop, algo también habitual en su filmografía.
En definitiva, Tres adioses revisita algunos temas favoritos de su autora, aunque sin llegar a logros previos que hemos citado al principio de este texto.






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