Jacques Audiard se ha convertido en uno de los directores más destacados del cine francés durante estas primeras décadas del siglo XXI. Suyos son títulos como De latir, mi corazón se ha parado, Un profeta, De óxido y hueso, Dheepan o París, Distrito 13, entre otras. En su filmografía se dan cita elementos de drama y thriller combinados con ingredientes de crítica social.

De todo ello hay en Emilia Pérez, quizá su obra más atípica y desconcertante. La cinta nos muestra el peculiar cambio que sufre un mafioso méxicano, casado y con dos hijos, que decide dejar de ser hombre para convertirse en una mujer y abandonar el mundo del crimen. Junto a él se encuentran su esposa, que no será consciente del proceso, y una abogada, que decide realizar todos los trámites para el narco.

Adaptación libre de la novela Écoute de Boris Razon, Audiard, que se encarga en esta ocasión en solitario del guion del filme, combina características del folletín, el musical y las películas de acción en una obra excesiva y que no tiene miedo de ser un estridente pastiche. Todo ello abordando el trauma de cambiar de sexo y denunciando el machismo de una sociedad que deja a un lado a las mujeres de cualquier tipo. Un país tan violento y corrupto como México sirve como marco de tan peculiar historia.

No obstante, el filme se mantiene un cierto alejada de la propia realidad reflejada a través de una cierta estilización, recreando escenarios en estudio y renunciando muchas veces al verismo, reforzado más si cabe con unos estupendos números musicales que, sin ser especialmente espectaculares, funcionan a la perfección en una filme torrencial, lleno de giros y que parece disfrutar de su tono casi operístico.

Audiard cuenta con un apartado técnico impecable y con dos actrices estupendas: la española Karla Sofía Gascón, que da vida a la protagonista antes y después de su cambio de género, y Zoe Saldaña, impresionante en la piel de abogada hastiada de la vida que decide llevar los asuntos de un criminal. Menos destacable es el trabajo de Selena Gómez, que parece recitar sin demasiada convicción los diálogos en el papel de la esposa del personaje principal.

No obstante, además de una trama que por momentos roza el disparate, Audiard falla a la hora de mostrar la redención de un personaje que decide expiar sus pecados encontrando a los desaparecidos por las bandas criminales, pero que no duda en recurrir a la violencia para salvar lo que más desea.

Pese a su irregularidad, Emilia Pérez es una obra única que mezcla momentos de deslumbrante brillantez con otros más tópicos en un largometraje extraño, desigual y fascinante.

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